Ya es primavera…

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Los comienzos de estación tienen un amplio abanico de celebraciones y reconocimiento de personajes míticos. Recientemente fueron Las Fallas de Valencia, un evento que comenzó siendo la quema de restos de madera por parte de los carpinteros como acto purificador y se ha convertido en todo un referente cultural. El hecho de que San José esté tan cerca del equinoccio no es algo casual, como tampoco lo es el día de Navidad o San Juan.

Los griegos de la Antigüedad tenían su propio mito para explicar el paso de las estaciones. Resulta que Zeus y Démeter, hermana de éste y diosa de la agricultura, tuvieron una hija que en principio se llamaba Core (hija en griego). Digo en principio porque actualmente se la recuerda con otro nombre: Perséfone. La joven era una muchacha dulce e inocente que no se metía con nadie y vivía feliz junto a su madre, lejos del Olimpo.

Sin embargo, un día que estaba recogiendo flores acompañada por un grupo de ninfas (algunos mitos también incluyen a Atenea y Artemisa), apareció Hades y la raptó. Su madre quedó tan consternada por no saber dónde estaba su hija que empezó a descuidar sus labores. Las ninfas, que no habían actuado en contra de Hades, fueron convertidas en Sirenas (las famosas sirenas de La Odisea). La tierra marchitó. Hécate, la diosa de la magia y las tinieblas, escuchó los ruegos de Démeter y le sugirió que hablase con el titán Helios, el conductor del carro dorado del Sol. Éste comunicó a la angustiada madre lo que había visto: cómo Hades apareció de repente, cogió a Perséfone y se la llevó al Inframundo.

El rapto de Proserpina, Gian Lorenzo Bernini, Galleria Borghese

El rapto de Proserpina, Gian Lorenzo Bernini, Galleria Borghese

Démeter furiosa pidió explicaciones a su hermano y Zeus se vio obligado a intervenir. La mayoría de familiares estaban de acuerdo en que Hades devolviera la joven a su madre; no así Hera, que veía su oportunidad de vengarse de la traición de su hermana al acostarse con su esposo. Zeus exigió a Hades el retorno de su hija pero existía un problema: nadie que comiera algo dentro del Inframundo podía salir de allí, su esencia quedaba ligada a aquel lugar para siempre. Perséfone había comido varias semillas de granada de un árbol que pertenecía al Inframundo, algunos dicen que engañada por Hades, otros que fue la propia Perséfone la que los comió a voluntad. En cualquier caso, Zeus resolvió que la mitad del año pasara la joven con su nuevo esposo y la otra mitad fuera del Inframundo.

Así pues, cuando llega la primavera, Démeter se alegra del reencuentro con su hija y la tierra florece y da fruto. Al llegar el otoño y marcharse la joven, la tierra se vuelve estéril.

A Perséfone se la reconoce como la Reina del Inframundo y, a pesar de su matrimonio con Hades, no llegó a tener hijos suyos. De ser una joven inocente y dulce se convirtió en una diosa que infundía temor. Durante su reinado en el Hades solo mostró clemencia una vez, cuando Orfeo suplicó recuperar a Eurídice.

Perséfone mantuvo una disputa con Afrodita. La diosa del amor buscaba un lugar donde ocultar a Adonis, un joven pastor del que se había enamorado perdidamente. Se lo entrega a la muchacha dentro de un cofre, pidiéndole que lo guardara y no lo abriera hasta que ella volviera a recogerlo. Pero a las mujeres griegas les pesa muchísimo la curiosidad (recuerden a Pandora o Psique) y, cuando Perséfone escuchó un llanto proveniente del cofre, decide abrirlo. Su sorpresa fue encontrar allí dentro a un bebé precioso. Tan atractivo le resultó que, cuando Afrodita insiste en que se lo devuelva, ella se niega.

El conflicto llegó a ser tan intenso que de nuevo Zeus se ve obligado a tomar parte. Algunos mitos, en cambio, dicen que la que tomó una decisión fue la musa Calíope (la madre de Orfeo). Adonis pasaría cuatro meses en compañía de Perséfone, cuatro meses en compañía de Afrodita y el resto con quien él quisiera.

La muerte de Adonis, Luca Giordano, Palacio Medici-Ricardi (Florencia)

La muerte de Adonis, Luca Giordano, Palacio Medici-Ricardi (Florencia)

Adonis sufre la muerte a manos de un jabalí, algo que en aquella época empezaba a ser costumbre entre los griegos. Hay quien dice que se trataba de una venganza de Artemisa contra Afrodita, o del propio Ares, amante de ésta (uno de los símbolos del dios es el jabalí). Afrodita convierte a Adonis en una anémona.

Volviendo a la primavera, el término surge de la combinación de dos palabras latinas.

Prima, que equivale a primer.

vera, de verdor.

Por tanto la palabra viene a significar el primer verdor, cuando las plantas tienden a germinar de nuevo.

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